miércoles, 3 de septiembre de 2014

Otra vez la culpable es la Policía

Por: Gustavo Carrión Zavala

En la últimas horas, asistimos a la constatación de, por decir lo menos, la exageración publicitaria del ministro del Interior, respecto de un promocionado decomiso de droga en un furgón pertenenciente a un candidato a la alcaldía provincial de Barranca. Sin escatimar esfuerzos, ni convocatorias a la prensa, en esa ocasión el ministro del Interior se trasladó a Barranca y ante la prensa, enlodó  al citado candidato, atribuyendo la incautación de más de 400 kilos de cocaína en el vehículo intervenido. Obviamente, que ante la presencia del ministro y la prensa, el jefe policial encargado se vio obligado a presentar la exponencialmente aumentada cantidad de droga, que se había incautado no precisamente en el vehículo perteneciente al candidato. De los detalles, Fernando Rospsigliosi, ha dado cuenta a la opinión pública de la magnitud de la exageración. En un inicio, el ministro del Interior, no tuvo mejor expediente que aparecer en medios, y haciendo uso del estilo de lenguaje cuasi coprolálico e ironía bufonesca que lo viene identificando, arremetió contra el mensajero pretendiendo descalificarlo.

Ante las evidencias de las actas fiscales y de la investigación policial, mostradas por Rospigliosi, ha recurrido a lo más simple y que le permita aparentemente lavarse el rostro: echarle la culpa a la policía. En una patética aparición  en un medio televisivo local, el general jefe de la Dirandro ha sido obligado a altoinculparse, y a culpar a los policías intervinientes por haber proporcionado información inexacta, y el asunto terminará con la sanción a los miembros de la institución que resulten responsables. El procedimiento de pretender salvarles la piel a los políticos, responsabilizando de sus fallas a la policía, parece ser en la actual administración una tendencia, no nos olvidemos que el caso López Meneses, pretendió explicarse como un caso de corrupción policial. Nos queda preguntarnos si en el caso de Barranca, la autoridad del sector Interior, debió antes de aparecer en medios como el propiciador de un gran decomiso de droga, asegurarse de las cantidades intervenidas y responsables del delito o se trató de  haber obligado a los policías a declarar lo que políticamente le convenía y que una vez descubierta la mentira, obviamente  tenía a quién responsabilizar.

Hemos sido siempre sumamente críticos al puntualizar que el grave problema de los operadores de seguridad y justicia y en este caso específico la Policía, es el proceso de descomposición reflejado por la corrupción, pero de este convencimiento a aceptar que la Policía siempre resultará responsable de los errores del sistema, y de sus representantes políticos,  existe verdaderamente una inmensa distancia.

Cuando se reclama a las autoridades subnacionales y locales, su inoperancia en temas de seguridad ciudadana, invariablemente recurrirán al argumento que son temas de la policía o que la policía no colabora debidamente. 

Bajo la lógica de atribuirle siempre la culpa a la policía, nos hace presumir que si no existiese policía, tendrían que crear una rápidamente para poder echarle la culpa de todo cuanto suceda.

Publicado en el blog "Espacio Compartido" el 2 de setiembre del 2014

Seguridad: Apoyo del Gobierno a alcaldes

Por Gino Costa:

La responsabilidad principal de la seguridad es del Gobierno Nacional. Para ello cuenta con la policía, el sistema penitenciario y el Ministerio del Interior, ente rector del Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana, que articula, en los distintos niveles de gobierno, a los protagonistas de la prevención y persecución del delito, incluyendo a la fiscalía y al Poder Judicial. Además, Justicia conduce el Consejo Nacional de Política Criminal, que debe determinar qué conductas se castigan y cómo.

El Ejecutivo también tiene a su cargo el Tesoro Público, fundamental para asignar los recursos que la seguridad requiere, y cuenta con ministerios como Educación, Salud, Trabajo y Mujer, con importantes responsabilidades en la prevención de la violencia y sus factores asociados, como la deserción escolar, el consumo de alcohol y drogas, el subempleo, el abuso contra la mujer y el maltrato en el hogar.

En los últimos veinte años, dentro de los procesos de reforma del Estado y de descentralización, los municipios han ido adquiriendo un papel cada vez más activo en la provisión de servicios públicos, que incluyen a los de seguridad ciudadana, principalmente aquellos de naturaleza preventiva, los que en algunos casos se complementan y en otros se duplican con los proporcionados por el Gobierno Nacional.

Entre las funciones que hoy cumplen los municipios están las de garantizar el orden en la ciudad, vigilar y patrullar el espacio público a través de los serenazgos, prevenir las conductas transgresoras, gestionar la información delictiva y articular el trabajo de los actores locales y nacionales en su territorio.

Las capacidades de los municipios, sin embargo, difieren significativamente, lo que impide que muchos cumplan plenamente sus responsabilidades en el marco de la política nacional de seguridad ciudadana. También dificulta su tarea la descoordinación con las instituciones nacionales, tanto las del Ejecutivo como las autónomas, especialmente la fiscalía y el Poder Judicial.

¿Qué se requiere para superar todo ello y para que los municipios sean el primer muro de contención contra la violencia y el delito? Quizá el primer paso es aprobar el nuevo reglamento de la Ley del Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana, cuyo borrador fue preparado durante la gestión del ministro Pedraza y está listo hace casi un año.

La primera ministra Ana Jara se comprometió a hacerlo hace una semana en el Congreso. Ojalá que cumpla porque el proyecto prepublicado en noviembre pasado es una hoja de ruta para la cooperación del Gobierno Nacional con los municipios en seguridad ciudadana.

En el corto plazo, tres aspectos son fundamentales. Uno: adecuación de las instituciones nacionales a la organización política del país, para que la policía y las instituciones de la justicia penal tengan una presencia y un responsable distrital. Dos: cooperación policial, que debería traducirse en la incorporación gratuita de policías a todos los vehículos de los serenazgos. Tres: financiamiento nacional a las iniciativas municipales de prevención.

Publicado en El Comercio el 1 de setiembre del 2014

lunes, 1 de septiembre de 2014

Otra mentira de Urresti

Por: Fernando Rospigliosi 

El viernes 1 de agosto al mediodía, el ministro del Interior, Daniel Urresti, brindó una conferencia de prensa en Barranca. Delante de él se amontonaban cientos de paquetes, aparentemente de cocaína. Detrás, una furgoneta donde supuestamente se había encontrado la droga. El vehículo estaba adornado por un gran cartel de propaganda electoral del candidato fujimorista de la localidad, Alberto Tapia, al que Urresti involucró en el tráfico de drogas.


El canal del Estado (7.3) que transmitió en directo la conferencia de Urresti, puso un cintillo en la parte inferior de la imagen donde anunciaba “600 kilos de clorhidrato de cocaína fue hallado (sic) dentro de enormes barras de fierro”. Y así titularon algunos medios al día siguiente de la conferencia de Urresti: “Carro de candidato fujimorista  llevaba 500 kilos de droga” (“La República”). “Hallan 400 kilos de cocaína en camión de candidato fujimorista” (El Comercio). Prácticamente todos los medios y comentaristas se han referido a Tapia como “narcocandidato”.     

Todo es mentira. Lo que dice el informe de la Primera Fiscalía Provincial Especializada Contra la Criminalidad Organizada a cargo de Rotsabeth Paola Díaz Prieto (carpeta fiscal N° 111-2014) y el peritaje de la policía y la fiscalía es lo siguiente:

1. No había 600 kilos de cocaína, ni 500 ni 400.  Eran 42 kilos y 89 gramos.

2. En la camioneta del candidato no había un gramo de droga, solo 138 kilos de yeso. 

3. Los 42 kilos de cocaína los encontraron en una casa en Barranca que no tiene nada que ver con el candidato.

4. La policía antidrogas (Dirandro)rastrea estecaso desde febrero, según informó el jefe de esa unidad. Durante 7 meses han interceptado teléfonos, realizado seguimientos, etc. No tienen nada contra el candidato. El culpable es el cuñado, Danilo Conrado Silva Sánchez, y otras personas. La investigación fiscal no menciona a Alberto Tapia.

En suma, es sensacionalista y mentiroso anunciar el decomiso de 600 kilos de cocaína (o 500 o 400) cuando en realidad eran 42, y es abusivo, ilegal y arbitrario implicar al candidato que según la policía y la fiscalía no está involucrado.

En la conferencia Urresti desafió a los que hemos venido poniendo en evidencia la falsedad de las cifras con las que trafica diariamente: “Les he pedido encarecidamente que el pesaje sea exacto para que vayan llevando la cuenta el señor Rospigliosi y el señor Basombrío porque son muy escépticos”.
En efecto, somos escépticos porque hemos descubierto que prácticamente todas las cifras que ha presentado Urresti desde el inicio de su gestión son exageradas o simplemente falsas. Este caso muestra, nuevamente, que el ministro del Interior mintió.

Estamos ante un ministro que abusa sistemáticamente de su poder, falsificando la realidad una y otra vez y, lo que es peor, enlodando honras sin escrúpulo alguno.

La impunidad alienta el delito. Urresti se siente impune porque dispara embustes diariamente, denigra a personas y no pasa nada. Por eso no se va a detener. Por supuesto, la pareja presidencial no va a hacer nada al respecto. A ellos les importa muy poco la seguridad ciudadana, la verdad o la reputación de las personas. Lo único que les interesa es subir en las encuestas y Urresti los está ayudando a eso.

Es paradójico que Urresti, investigado durante años por el asesinato del periodista Hugo Bustíos, y ahora procesado por ese delito porque un fiscal y un juez creen que hay suficientes elementos probatorios de su culpabilidad, reclame para sí la presunción de inocencia, mientras que para el resto de ciudadanos él utiliza automáticamente la presunción de culpabilidad. Y, desde el importante cargo que tiene, no tiene escrúpulos en usar la tribuna que le da el hecho de ser ministro, para lanzar acusaciones a diestra y siniestra, muchas veces sin fundamento alguno.
De esta manera, desacredita las auténticas investigaciones que realizan la policía y la fiscalía, porque como dice el refrán, “en boca del mentiroso, hasta lo cierto se hace dudoso”.
No conozco a Alberto Tapia, no sé si tiene alguna vinculación con el narcotráfico. Pero si sé que la fiscalía y la policía consideran que no la tiene. Por tanto, es inaceptable que la máxima autoridad del sector lo acuse de tal cosa sin prueba alguna.
Publicado el 31 de agosto del 2014 en El Comercio.

miércoles, 20 de agosto de 2014

EL MINISTRO URRESTI ESTÁ LOCO O MIENTE Y TE LO EXPLICAMOS CON DIBUJITOS

La semana pasada el ministro del Interior, Daniel Urresti, presentó las cifras de los logros obtenidos en su primer mes de gestión, del 23 de junio al 23 de julio.

Urresti dio cifras increíbles. Desde asegurar que se cumplirá con llegar a los 30 mil policías –anunciado por el presidente Ollanta Humala en el mensaje de 28 de julio–, hasta que se habrían incautado 14 mil vehículos, detenido más de 17 mil personas, desarticulado casi 500 bandas y, una de las cosas más sorprendentes, decomisado cerca de 60 toneladas de droga.
Publicado en la web Utero.pe el 19 de agosto del 2014.

martes, 19 de agosto de 2014

Las multiplicaciones de Urresti


Ha llamado la atención desde que fue designado ministro del Interior.  De inmediato pasó por muchos de los medios de comunicación en los que maleteó a sus predecesores en el portafolio y afirmó que con él todo sería distinto. Luego –en medio de sus shows mediáticos– generó críticas e indignación al conocerse que era procesado por el asesinato del periodista ayacuchano Hugo Bustíos. Se defendió, Ollanta Humala le dio la bendición y afirmó que goza de presunción de inocencia. Y él siguió yendo y viniendo, convocando a las cámaras, aturdiendo a la opinión respecto a su condición en el caso de Bustíos (la semana pasada afirmó que es inocente), desprestigiando a los hombres de prensa que no comulgan con su forma de trabajar o cuestionan su ética.

Sin embargo, las encuestas lo ponen como el ministro más popular del actual gabinete. Incluso se dice que por su causa el jefe de Estado ha visto subir la aprobación de su gestión. Y él ha continuado convocando a conferencias de prensa en la que ha mostrado armamento, ha hablado de desmantelamiento de bandas, de incautación de madera ilegal, de carros enviados al depósito, de detenidos, etcétera. Algunos se preguntan si en cada conferencia no se intercambian las armas para presentarlas ante los periodistas. Inquieren por qué no atrapa a Rodolfo Orellana, Martín Belaunde y Benedicto Jiménez. Lo cuestionan y dicen que también tiene presunción de verdad.  ¿Cuánto de cierto hay en que Daniel Urresti hace algo y que los anteriores ministros no hicieron nada?

“Lo que está haciendo es un despliegue mediático enorme, lo que preocupa es como parte de esto él usa informaciones inexactas, juega al artilugio, al engaño, al 'puntero mentiroso'. Dice cosas que no tienen asidero, confunde erradicación de droga con incautación de droga (él considera las plantas que erradica como si fueran kilos de droga), y hace valer la información como tal”, afirmó Ricardo Valdés, ex viceministro del Interior y presidente de la ONG CHS Alternativo, a Rosa María Palacios en Radio Exitosa. 
 A continuación, algunas inquietudes frente a lo que anuncia el ministro.

Tocando madera
Urresti ha pirateado el operativo de madera 'Salto de rana', que en marzo de este año se había ejecutado. Según Urresti, ha incautado más de 20 millones de pies tablares de madera, el 30% de las concesiones de madera de Loreto. "Para hacer eso ¡habría que utilizar 2,000 días para medir esa cantidad! Lo que ha hecho es 'triplicar' el dato de comienzos de año, además sólo se ha inmovilizado no se ha incautado", dice Valdés. No resiste análisis técnico.

Delincuencia
Por otro lado, dice que en un mes ha desarticulado a más de 4,700 bandas. Sin embargo sólo ha decomisado 600 armas. “Banda es más de dos personas”, ha dicho el ministro. Para Valdés, nos están contrabandeando cifras, en las que no se diferencia entre calidad y cantidad. “Es como comparar el fútbol profesional con el fulbito de barrio”. Es imposible detener a tanta gente. Según datos oficiales, cuya fuente es la Policía Nacional, en el 2013 hubo 93,00 detenciones. ¿Cómo hizo Urresti para detener a tantos en sólo un mes? ¿Se ha construido por lo menos un par de cárceles para estos detenidos? ¿dónde están? "Urresti vuelca su hiperactividad en las cifras que da, las multiplica por tres, hace que todo tenga un volumen enorme. Lo que le importa es que haya una falsa percepción de seguridad: no importa que nos roben, sino que percibamos que no nos están robando", anota el experto. ¿Realmente hay una mejora en la lucha contra la delincuencia? Lo que se debe exigir es el acceso a las cifras, si es que las hay.

Vehículos al depósito
También ha afirmado que ha enviado 16,000 carros al depósito en un mes. Sólo hay cuatro depósitos en Lima. “El es un experto en escenografía visual. Dice 'aquí tengo la lista'. Estoy seguro de que él mezcla los carros que se llevan a las comisarías, pero éstas no son depósitos. No existen 129 depósitos”.  ¿Resolverá esta carencia con dinamita? ¿En verdad piensa usarla para huecos en la tierra y hacer depósitos?

Capitán explosivo
Su gusto por la dinamita y los explosivos forman parte de su perfil. Le gustan los explosivos y patear las cabezas de los delincuentes. "No le importan los derechos humanos. Incluso tiene una denuncia en Madre de Dios por haber dinamitado dragas que sí eran legales. Se olvida que vivimos en democracia. Me preocupa su personalidad que atropella, sin ningún respeto de las leyes, a los gritos, sin normas de convivencia. Qué curioso que Bustíos haya sido asesinado con explosivos", finaliza Valdés.

A tomar con pinzas los números del ministro.

Publicado en La Mula el 18 de agosto del 2014.

“Cifras de Urresti crean un falso clima de seguridad”


Cada vez que puede, el ministro del Interior, Daniel Urresti, resalta las cifras que va logrando como resultado de su gestión en la lucha contra la inseguridad ciudadana.

Sin embargo, esta data ha sido mal vista, en este caso por el exviceministro del Interior, Ricardo Valdés, quien dijo que Urresti está creando “un clima de falsa percepción de seguridad ciudadana”.

A la vez, lo llamó “ministro mentiroso” porque, a su juicio, muestra “cifras infladas”. Valdés sostuvo que el titular del Interior “está haciendo un despliegue mediático enorme, pero preocupa que use como palanca informaciones inexactas”, apuntó en Radio Exitosa.


Además acusó a Urresti de haberse acreditado del operativo “Salto de Rana” de su antecesor Walter Albán, para combatir la tala ilegal. “Hemos encontrado que (Urresti) se ha pirateado el famoso operativo “Salto de Rana”, al que lo pone como éxito y donde dice haber inmovilizado 28 millones de pies tablares de madera, que representan un tercio de todas la concesiones de Loreto. Son cosas que no tienen ni pies ni cabeza”, reveló.

Además, el ex viceministro comentó que Urresti tiene por práctica “triplicar” las cifras de los avances de su gestión.

Publicado en Gestión el 19 de agosto del 2014.


Por principios y convicciones

Por: Carlos Basombrío 

El ministro Urresti es por lejos el más popular del gabinete y arrastra al alza a Humala y Nadine. ¿Significa esto que nos equivocamos en cuestionarlo? Desde mi punto de vista, no. Creo que estamos haciendo lo correcto y ello se funda, a la vez, en principios y en convicciones.

Para mí es una cuestión de principios rechazar que en un país democrático haya un ministro del Interior procesado por delito de homicidio en agravio de un periodista. ¿Inocente o culpable? No lo sé, no me compete determinarlo, ni tampoco a los asesores del presidente y, menos todavía, al propio inculpado. Le toca decidirlo a jueces que, por decir lo menos, tienen al frente a un procesado con influencias.

Para mí es inaceptable. Es incluso peor a que tuviéramos un ministro de Economía procesado por evasión de impuestos o uno de Salud por hacer esterilizaciones forzosas. Sin duda, esto habla muy mal de quienes lo nombraron, pero también de la clase política que, con honrosas excepciones, mira el hecho con una tibieza cuasi cómplice.

Pero también me opongo por convicciones. Pese a que Urresti nos ha calificado reiteradamente de ignorantes, malvados y cuanto otro adjetivo ofensivo se le ha venido a la mente, los 12 miembros del Grupo de Seguridad Ciudadana aludidos por Urresti algo conocemos de estos temas. Lo que sé me lleva al convencimiento de que el populismo mediático que ofrece todas las soluciones para el corto plazo, tergiversando cifras a voluntad, pero que no enfrenta los problemas de fondo que están en el origen del problema, no funciona en ninguna parte y es una nueva forma de perder el tiempo.

Como en todos los campos el populismo, al comienzo, rinde mucho cuando hay una población desesperada y urgida por “soluciones”; una que no está muy dispuesta a escuchar sobre la complejidad de las soluciones. Pero los relojes hacen tic, tac, tic, tac…


Publicado en Peru21 el 19 de agosto del 2014.